mujeres terrajas, que por ser brasileras no lo son

sábado 2 de enero de 2010

Incomprensión

Llegamos al fin de dos mil nueve y sigo sin entender muchas cosas. Son chotadas que me dejan perplejo, pero que tal vez encierren algún misterio detrás. No es que crea que llegue a su comprensión en algún momento de las treinta y tantas horas que nos separan del año que vendrá. Es incluso probable que jamás en la vida llegue a descifrar esos misterios que me punzan en algún lugar del cerebro.

No entiendo cómo hay gente que aún conserva y usa principalmente las casillas de correo electrónico de Adinet. Dentro de un año, creo que desclasificaré a Hotmail también.

No entiendo cómo hay gente que aún borda las iniciales del matrimonio en las sábanas y las toallas.

No entiendo a los que inventan dramas para darle un sentido (o un enfoque atractivo) a sus vidas.

No entiendo por qué los guardas de ómnibus maltratan a la gente, cuando está tan harta o cansada como ellos. Tampoco entiendo la utilidad de la tarjeta de transporte metropolitano y el sentido de tener un guarda que apriete un botoncito nada más.

No entiendo por qué Montevideo está tapizada de colillas de cigarrillos. ¿Tanto cuesta caminar un poco, apagar el pucho en la suela y tirar la colilla al encendedor? Tampoco llego a entender por qué sus calles tienen chicles pegados al asfalto (que permanecerán por los siglos de los siglos adheridos).

No entiendo cómo hay gente que enrosca tres tornillos dos veces por año en Un Techo para mi País (o estampa pegotines en el auto, o compra bonos, o llama a 0900s) y después se queja del supuesto asistencialismo del gobierno. Ni hablemos de la Teletón, porque daría para varias notas más.

No entiendo a la gente que se anota en facebook a grupos que sostienen causas que en carne y hueso no apoyarían. Exorcismos de alma con apenas un clic, porque en la vida real no se moverían un sorete para exigir la vacuna contra el cáncer de cuello de útero o por la eliminación del hambre en el mundo.

No entiendo cómo no se llegó a aprobar la anulación de la Ley de Caducidad (llegando a extremos como el de Lavalleja, donde la papeleta rosada no llegó al 29% de las adhesiones del electorado). No quiero pensar mucho en esto, porque realmente me duele que hayan faltado chirolas para aprobarla.

No entiendo cómo hay quien afirma de la boca para afuera que la homosexualidad es una aberración e incluso está dispuesto a señalarla, condenarla, y hasta a tomar decisiones que la castiguen, pero luego, sin que nadie lo sepa, se vuelve tanto o más puto en la oscuridad de un auto o confesionario. Tampoco entiendo cómo hay gente que cree que la homosexualidad es una tendencia cool, como si el último grito de la moda fuera el que busca denigrarte acusándote de “tragasables” en el medio de la calle.

No entiendo por qué la gente piensa que si es de izquierda, es “abierta” de mente y que si es de derecha, lo contrario. En todos lados se cuecen habas.

No entiendo a la gente que se entiende exenta de lo que denomina “mediocridad uruguaya, por el solo hecho de tener un pasaporte europeo o un apellido compuesto o de notoriedad.

Son estas, junto con muchas otras más que no he evocado en el rato que me dispuse a enumerarlas frente al monitor. Creo que sería interesante deshacerme en algún momento de mi vida de estas interrogantes sin salidas, sin resolución aparente. Igual, difícil que el chancho chifle. Son asuntos que no se pueden laudar de ninguna manera: enormes sumas de misterio que tienen un asiento en alguna cartera de deudas incobrables.

4 soltanto? Poveraccio me!:

Escapin dijo...

Yo no entiendo ninguna de esas cosas tampoco.Extrañamente, pienso que si la oportunidad se diera, y, café de por medio, nos pusiéramos a conversar, nos encontraríamos cincidiendo en muchas cosas.Lo cual puede ser muy interesante o increíblemente aburrido.

Fd dijo...

yo las tenía clarísimas, así que terminaste de arruinarme la vida

JohnLennon dijo...

Hago mi comentario:
-El asistencialismo del gobierno es muy distinto al voluntariado de un techo para mi país, o la Teletón.
-Me cae mal la gente que es hipócrita por facebook. (Estamos halando de los que son hipócritas en la vida real, y que además lo son en su avatar cibernetico).
-La homosexualidad esta de moda, ya que estamos en la época de la transgresión, por ende, todo lo que transgreda.. bienvenido sea.

Disfruté mucho las crónicas.
Saludos!
meche

Javier de Médici dijo...

bueno, un cúmulo interesante de "no entiendo(s)", estoy de acuerdo en muchas, pero no en lo referido al de adinet. Obvianmente ese es un caso de la movida "vintage" de internet, tiene su valor!